El Rincon de los Correos




Retiro #89

Fe, Esperanza y caridad

Primer Libro de Reyes 17,10-16. Elías  partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vió a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: "Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber". Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: "Tráeme también en la mano un pedazo de pan". Pero ella respondió: "¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en la tinaja y un poco de aceite en el cántaro. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos".

 Elías le dijo: "No temas. Vete a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso un panecillo y tráemelo; después lo harás para ti y para tu hijo. Porque así dice Yavé,  Dios de Israel: La harina de la tinaja no se agotará, ni se agotará el aceite del cántaro, hasta el día en que Yavé mande  la lluvia a   la tierra"

Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, Elías y el hijo. La harina de la tinaja no se agotó, ni disminuyó  el aceite del cántaro, según lo había prometido Yavé, por  medio de Elías.

 Evangelio según San Marcos 12,38-44. En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la   multitud y le decía: “¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación de largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso”.

En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo: “Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos. Porque los demás han echado de lo que les sobra; pero ésta, en su pobreza ha echado todo lo que tenía para vivir”.

 La Palabra de Dios es espada de doble filo, que penetra nuestros corazones y nos hace reflexionar profunda y seriamente, por esto al finalizar el Retiro #89, de Damas, que tuvo lugar este fin de semana en Sunrise, la Palabra de Dios, nos presenta dos veces la imagen de una viuda. Este sustantivo, nos trae a la mente una imagen triste, nos imaginamos a una mujer sola, desamparada, con los hijos llorando a su lado, por la pérdida del padre. Y es esa imagen la que nos lleva a reflexionar hoy,  en el la importancia del Matrimonio que es la base de la Sociedad, y que debe ser semejante a la familia de Nazaret: Jesús en el centro del hogar, un esposo casto y trabajador que protege y provee lo necesario a su familia, sin importar los sacrificios como lo  hizo San José y una mujer como María: mujer de oración, obediente a los mandatos del Señor, pura de corazón, dedicada al cuidado de su esposo, de su hijo y de su hogar. ¡Qué bello suena todo esto!, pero tristemente esa no es la realidad que estamos viviendo, es todo lo opuesto.

 En la primera lectura de La Sagrada Escritura, nos encontramos con una persona indefensa, que carece del apoyo necesario para levantar su familia, que pasa trabajos para suplir sus necesidades, que incluso espera la muerte como una solución a su condición de viuda, que al poner su fe en Dios, y ejercer la caridad con su prójimo, recibe bendiciones espirituales y materiales. Pero el mundo nos dice: el matrimonio no es necesario, la mujer no se debe atar a un hombre, no debe ser su esclava, debe ser igual en todo a él, por tanto si el hombre toma, pues a beber se ha dicho, si fuma ella también fuma, si él es infiel ella también “tiene derecho de serlo”, si él trabaja, ella también debe trabajar, pero eso si fuera del hogar, porque las labores de la casa son tediosas, si hay hijos, pues se llevan al jardín escolar, o Day Care, para que otras personas se encarguen de “educar y atender” a los hijos porque el dinero es primero que la familia, además con eso hay mas deudas –perdón- comodidades y más motivos para seguir ausente del hogar; eso, ocurre si se casan por lo civil -para ver como les va- porque ven el matrimonio como un negocio no como una vocación desde la cual se puede servir al Señor, por eso La Familia esta en grave y profunda crisis. 

 La Palabra de Dios, también nos revela que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, (Génesis 2,24, Mateo 19,5) pero el mundo nos dice: hay que mirar otras opciones, el hombre no comprende a la mujer, la mujer es muy diferente al hombre, el hombre es de otro planeta, en fin, una cantidad de falsas premisas que conducen al lesbianismo y la homosexualidad, como una puerta de escape igualmente falsa, por la cual se llegan a generar graves problemas sociales y morales, porque el ser humano al desconocer a su Creador y sus mandamientos, multiplica de forma geométrica sus problemas sico-sociales, los cuales vemos con lujo de detalles, en noticieros y en programas de TV que alimentan con tales aberraciones a quienes carecen de formación moral y cristiana. La sociedad ha perdido su rumbo; al carecer de la base fundamental que es el matrimonio, al no tener temor de Dios, va por un precipicio víctima de sus pasiones y su egoísmo.

 El evangelio según San Marcos, nos muestra la fe y la caridad de una viuda, que da lo poco que  tiene en el templo y  espera confiada en el Señor; pero afuera, el mundo nos muestra la “necesidad” de riqueza, una incansable búsqueda de placer, y poco ó ningún interés por educar a los jóvenes para que conserven su pureza y sus valores morales, por ello se ha fabricado una vacuna que ofrece protección contra el herpes genital y previene el cáncer del útero causado por el Virus del Papiloma humano, cuyos portadores son personas de vida sexual promiscua. Lo que esta vacuna no evita son otras enfermedades de transmisión sexual (como Clamidia -causante de esterilidad-, Sífilis, Gonorrea, Sida etc.), y mucho menos previene que los jóvenes caigan en el estilo de vida desordenado y los hábitos que acompañan dichas conductas inmorales tales como el consumo de drogas, el alcoholismo, la prostitución y otros comportamientos antisociales que los llevan a la cárcel o/o a la muerte. Por esta falta de valores y de compromiso, ha entrado a la sociedad otro estado civil: un nuevo tipo de “viuda por elección propia”: la madre soltera. Es una mujer generalmente auto suficiente, que no quiere comprometerse con nadie, que no necesita de un esposo que la ayude y la proteja. Con esta actitud ella priva a sus hijos, de un modelo adecuado para el desarrollo de su personalidad causando, aún mayor caos social: los hijos aprenden a no comprometerse, a no perdonar, a ser irresponsables, a odiar o ignorar al padre, a no sacrificarse por nada ni por nadie, a ser intolerantes y lo peor de todo: No aprenden el temor de Dios, porque les han enseñado a vivir como si Dios no existiera y sabemos que el demonio tiene poder sobre aquellos que así piensan y viven.

 Por este motivo el Señor convocó a 93 mujeres para que no permitan que el enemigo que esta acabando con la familia, entre en sus vidas (el egoísmo, la falta de caridad, la desesperación y la tristeza), para que fortalezcan su fe, aumenten la esperanza e incrementen la caridad, virtudes que el Señor nos ha regalado para poder ser mejores seres humanos, mejores Cristianos. Le suplicamos a Nuestro Señor Jesucristo, quien una vez más tomó la iniciativa de llamar a estas damas, que les conceda los dones del Espíritu Santo, para que los inculquen a sus hijos,  familiares y amigos, para que poco a poco, nuestra sociedad se recupere del cáncer moral que nos aqueja y podamos empezar desde ya a vivir en el paraíso y se cumpla lo que pedimos en constante oración: ¡Envía Señor tu Espíritu y todo será creado, y renovarás la faz de la tierra!

 

Con amor en Cristo y María,

Marujita de Cifuentes    


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